“El CNDT constituye una instancia que fortalece la democracia en nuestro país”Nelson Carroza, académico de la Universidad de Playa Ancha y ex consejero del Consejo.
El investigador de la Universidad de Playa Ancha y ex consejero del Consejo Nacional de Desarrollo Territorial, destacó el aporte de las universidades regionales en la actualización de la Política Nacional de Desarrollo Urbano y valoró la experiencia como un hito institucional para Chile. Tras dos años de participación, dejó su cargo y fue reemplazado por Florencia Muñoz.
29 de enero de 2026. La participación de la Universidad de Playa Ancha (UPLA) en el Consejo Nacional de Desarrollo Territorial (CNDT) ha marcado un hito significativo en la incorporación de miradas regionales al debate nacional sobre planificación y participación ciudadana.
Para Nelson Carroza, ex coordinador del Observatorio y consejero saliente del CNDT, ser parte de esta instancia fue especialmente relevante porque permitió incorporar una voz que históricamente no siempre ha estado suficientemente presente en espacios nacionales de deliberación. En su evaluación, la experiencia fue significativa porque “permitió incorporar la voz de una comunidad universitaria pública y regional, a partir de sus experiencias, conocimientos y propuestas, que aportan miradas complementarias sobre el desarrollo territorial”.
En esa línea, Carroza destacó que la participación de la UPLA no solo expresa la presencia de una institución específica, sino que busca representar una voz colectiva más amplia. “Consideramos que representamos la diversidad que caracteriza a las universidades del Estado y, en particular, a las instituciones regionales: universidades con fuerte arraigo en sus territorios, reconocidas en las ciudades y regiones donde se sitúan”, afirmó, subrayando que muchas veces estas instituciones no cuentan con suficiente presencia en instancias nacionales de política pública.
Uno de los hitos más importantes en este proceso fue la decisión del CNDT de abrir una elección específica para universidades regionales, lo que permitió corregir ciertas asimetrías estructurales. Para Carroza, fue una señal política relevante, porque “buscó corregir asimetrías que a menudo se reproducen en instancias nacionales. No basta con abrir espacios, también es necesario asegurar condiciones efectivas de representación y haber sido elegidos por las propias universidades regionales fue un motivo de orgullo, que asumimos desde el inicio como una gran responsabilidad, la de representar, como voz colectiva y con sentido público, la diversidad y heterogeneidad de las universidades regionales”.
En otro ámbito, uno de los principales aportes del Consejo ha sido avanzar hacia un enfoque territorial más complejo, capaz de superar la tradicional dicotomía entre lo urbano y lo rural. Carroza valoró especialmente este giro, indicando que “es muy importante avanzar en un enfoque territorial desde una mirada relacional y compleja, que permita comprender desafíos que no se juegan solo en las grandes áreas urbanas, sino también en la diversidad urbano-rural de nuestras regiones”.
Un ejemplo concreto de este avance ha sido la incorporación del concepto de interfaz urbano-rural en el proceso de actualización de la Política Nacional de Desarrollo Urbano. Según explicó, este fue un esfuerzo teórico y político relevante, porque “tradicionalmente, buena parte de la investigación y de la teoría social ha tratado lo urbano y lo rural como dicotomías excluyentes, en oposición”.
“El desafío no fue solo proponer el concepto, sino instalarlo como una dimensión de política pública. Considero que el resultado es innovador y significativo, y puede transformarse en una referencia para orientaciones de planificación territorial en América Latina”, reflexionó.
Desde la experiencia cotidiana del Observatorio en Valparaíso, Carroza señaló que esta integración urbano-rural no es un marco abstracto. “Esta integración urbano-rural es un desafío cotidiano, porque dialoga directamente con las organizaciones sociales y territoriales con las que trabajamos. Aunque estamos situados en la ciudad, en el barrio de Playa Ancha, muchas prácticas, vínculos y formas culturales asociadas a la vida rural persisten y se recrean en nuestras ciudades”, dijo, agregando que basta observar una quebrada o un campamento en Valparaíso para reconocer “dinámicas comunitarias y estrategias de reproducción de la vida que remiten a ese mundo”.
La actualización de la Política Nacional de Desarrollo Urbano ha sido uno de los procesos más relevantes en los que participó el Consejo y, para Carroza, constituye un hito institucional de construcción colectiva. “Implicó cerca de un año de trabajo colaborativo y sostenido entre más de cincuenta representantes del mundo público, privado, académico y social”, señaló.
En este proceso, la contribución de la Universidad de Playa Ancha se expresó a través de la participación activa en distintas subcomisiones temáticas. Desde el Observatorio participaron Florencia Muñoz en Identidades, Culturas y Patrimonio —quien además asumirá ahora como nueva consejera—, Felipe Valenzuela en Institucionalidad, Gobernanza y Participación Social, y el propio Carroza en la subcomisión de Vivienda y Hábitat.
“Lo más valioso de esta experiencia fue la posibilidad de construir acuerdos —entre voces y trayectorias diversas, y muchas veces en tensión— respecto de qué entendemos por desarrollo territorial y cómo traducirlo en orientaciones de política pública. Uno de los avances más significativos fue el tránsito desde una política centrada exclusivamente en la ‘calidad de vida’ hacia la incorporación de la equidad territorial como eje articulador”, explicó.
Asimismo, valoró el fortalecimiento explícito de la participación social en la actualización. Y, desde una dimensión más personal, subrayó el reconocimiento del derecho a una vivienda adecuada, en coherencia con tratados internacionales.
De cara al futuro, Carroza considera que el CNDT cumple un rol fundamental para Chile. “Me parece que el rol del CNDT es fundamental, no solo para pensar ciudades y territorios más justos, sino también porque constituye una instancia que fortalece la democracia en nuestro país. Su capacidad de reunir, en un mismo espacio, representaciones diversas… junto con el trabajo de un equipo profesional sólido que le da continuidad y soporte, lo convierte en un hito inédito dentro de las políticas de desarrollo territorial en Chile”.
En esa línea, sostuvo que el Consejo expresa una verdadera política de Estado, con proyección incluso internacional. “Cuando participo en seminarios o congresos… muchos colegas se sorprenden de que exista una instancia de este tipo”, relató, indicando que su funcionamiento despierta interés en otros países.
“Esto evidencia que su potencial y sus aportes no solo deben valorarse en el plano nacional, sino también en su proyección internacional como una experiencia institucional relevante para la gobernanza territorial”, agregó.
Al cerrar este ciclo personal, Carroza destacó los aprendizajes profesionales que le deja la experiencia, especialmente la comprensión interna de cómo se construyen consensos de política pública. “El principal fue comprender, desde dentro, cómo se articulan —y muchas veces también se tensionan— los saberes académicos, sociales, técnicos y políticos en la construcción de acuerdos orientados a una política de Estado”, sostuvo.
Entre los hitos que recuerda, mencionó especialmente el conversatorio realizado en Valparaíso sobre participación social en el desarrollo territorial, valorado como una señal concreta de descentralización. “Para la UPLA y para el Observatorio fue un hito significativo… por la señal de descentralización y de reconocimiento a los territorios que ese encuentro expresó”.
Finalmente, se despide de su rol como consejero con una convicción clara, que sigue orientando el aporte de la universidad en este espacio: “El desarrollo territorial no se construye únicamente desde normas o instrumentos; se construye también desde la capacidad de diálogo, el reconocimiento de las diferencias y un compromiso sostenido con la equidad y con la vida cotidiana de los territorios”.
La representación de la UPLA en el CNDT continuará con Florencia Muñoz, quien asumió como nueva coordinadora del Observatorio de Participación Social y Territorio de la Universidad de Playa Ancha y, en ese marco, dará continuidad a la labor de consejería en el Consejo Nacional de Desarrollo Territorial.
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