CNDT releva articulación de políticas en seminario por Día Mundial del Desarrollo Rural  

La jornada giró en torno a un desafío transversal: cómo lograr que un Estado organizado por sectores actúe de manera coordinada en territorios que históricamente han recibido menos inversión.

Ocho de cada diez comunas de Chile son rurales o mixtas. La cifra, con que se abrió el seminario por el Día Mundial del Desarrollo Rural, sintetiza el peso que los territorios rurales tienen para el desarrollo del país y el desafío de articular al Estado en torno a ellos.

El encuentro, organizado por ODEPA y la FAO el martes 7 de julio en el Auditorio de la FAO en Vitacura, permitió hacer el balance de los seis años de la Política Nacional de Desarrollo Rural (PNDR) y proyectar sus próximos pasos de cara a la Agenda 2030. La jornada puso el foco en un desafío transversal: cómo lograr que un Estado organizado por sectores actúe de manera coordinada en territorios que históricamente han recibido menos inversión.

“En Chile, 8 de cada 10 comunas son rurales o mixtas y su desarrollo es clave para el futuro del país”, planteó el subsecretario de Agricultura, Francesco Venezian, en la inauguración. La autoridad valoró que la PNDR haya instalado un enfoque territorial que reconoce la diversidad de las zonas rurales y la necesidad de una acción coordinada del Estado.

Por su parte, Maia Guiskin, jefa del Departamento de Desarrollo Rural de ODEPA, expuso sobre la implementación de la PNDR y sus desafíos futuros. Entre ellos destacó la actualización del Plan Nacional de Desarrollo Rural 2024-2026, que ya alcanza un 70% de avance gracias a iniciativas impulsadas por el MOP, Economía, Energía y la Subsecretaría de Telecomunicaciones, entre otros organismos. 

La PNDR se publicó en 2020 tras ocho años de elaboración, y su implementación no depende de una sola cartera: recae en la COMICIVYT, que reúne a doce ministerios, con el Minvu entre ellos y secretaría ejecutiva en ODEPA. El Consejo Nacional de Desarrollo Territorial (CNDT), en tanto, asesora al Presidente de la República en las tres políticas que ordenan el territorio —Desarrollo Urbano, Desarrollo Rural y Ordenamiento Territorial—. Esa articulación entre carteras y niveles de gobierno fue el trasfondo de los dos paneles de la jornada.

Bajar la política al territorio

Ese fue el eje del primer panel, que reunió a un municipio, la academia, la sociedad civil y el Estado central para analizar cómo se implementa la PNDR en regiones y comunas: qué capacidades institucionales se requieren y cómo se articulan los actores locales. Participaron Christian Hernández, alcalde de Curacaví y vicepresidente de la Asociación de Municipios Rurales de Chile; Juan Diego Izquierdo, jefe de la División de Desarrollo Urbano del Minvu; Rodrigo Yáñez, de RIMISP; y Ernesto González, de la Fundación Superación de la Pobreza, con la moderación de José Luis Romero, del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales UC.

Desde el Minvu, ese trabajo se ordena en torno al Programa para Pequeñas Localidades, donde seis de cada diez localidades atendidas son rurales. Su apuesta es trabajar sobre la vocación de cada lugar —reforzar lo que ya tiene— para que las comunidades generen oportunidades y puedan vivir mejor sin verse obligadas a migrar. En números, el programa llega a 143 localidades en 130 comunas, que agrupan a 303 mil personas, con $126.110 millones presupuestados en obras y 513 proyectos ya en ejecución.

La infraestructura como condición de partida

El segundo panel se dedicó a las condiciones que hacen posible el desarrollo rural. Lo abrió Luis Beduschi, de la FAO para América Latina y el Caribe, quien recordó que lo rural no es solo alimento: es también artesanía, tradiciones, paisajes e identidad, un patrimonio cultural que sostiene a los territorios más allá de su aporte productivo.

Luego, cuatro ministerios —Obras Públicas, Transportes y Telecomunicaciones, Economía y Energía— expusieron sus líneas de trabajo. El hilo común fue la infraestructura, y la necesidad de pensarla como sistema y no como obras sueltas.

“Intervenir el territorio requiere pensarlo como un sistema complejo donde se tensionan distintas fuerzas. La PNDR, la PNDU y la PNOT son mandatos que nos orientan sobre cómo alcanzar ese equilibrio. La colaboración entre ministerios y niveles de gobierno para mejorar la calidad de vida de las personas —sin importar su lugar de origen— para que todos puedan desplegar su potencial es el espíritu de nuestra institución”, planteó Rodolfo Arriagada, coordinador del CNDT, que moderó el panel.

La discusión recorrió el papel de la infraestructura para atraer inversión donde hoy escasea, las metodologías para llevar electricidad y conectividad a caseríos dispersos, la simplificación de trámites para pequeñas empresas y el nuevo Comité de Infraestructura, donde la Dirplan del MOP coordinará inversiones estratégicas entre proyectos públicos y concesionados.

Al cerrar, Arriagada subrayó que los territorios rurales son diversos entre sí y han recibido históricamente menos inversión, en parte por su menor población; revertir esa brecha exige una acción coordinada del Estado, un esfuerzo que fue respaldado por los distintos sectores participantes.

En esa línea, recordó dos documentos del CNDT: la Propuesta para implementar el enfoque territorial en el Sistema Nacional de Inversiones de Chile y Pertinencia Territorial, este último elaborado por la Comisión Rural del CNDT junto a ODEPA. Ambos apuntan a que las políticas y la inversión pública se ajusten a cada realidad local.

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